Datos estelares

 

Clase de estrella:

Tipo espectral:

Distancia:

Luminosidad:

Masa:

Temperatura superficial:

Tiempo de permanencia en secuencia principal:

Enana roja

M6V

8,4 años luz

0,00004 L

0,15 masas solares

2.800 K

100.000 millones de años

Medio ambiente de UV Ceti

Zona habitable:

Zona de órbitas planetarias estables:

Compañeras conocidas:

0,04 - 0,07 UA

hasta 1,2 UA

Enana roja Luyten 726-8A;
(distancia mínima 6 UA,
una órbita cada 25 años)

Comparación con el Sistema Solar

UV Ceti

Sol

 

 

 

Cara iluminada de UV Ceti b,
donde nunca se pone el sol.

Las estrellas de tipo M son las más débiles de la secuencia principal. De hecho, con una décima parte de la masa del sol y 10.000 veces menos brillo, apenas puede llamárselas estrellas. Aun así, estos débiles soles comprenden más del 70% de la población estelar de toda la galaxia, por lo que merecen una especial atención. Las estrellas de tipo M tienen una producción de energía extremadamente baja y permanecen estables durante una eternidad (desde 50.000 millones hasta 500.000 millones de años dependiendo de su masa). Así pues, cuando todas las otras estrellas de la galaxia se hayan extinguido todavía continuará habiendo multitud de enanas rojas.

Las enanas rojas son tan débiles en brillo que cualquier ecoesfera sería necesariamente estrecha y muy próxima a la estrella, usualmente entre las 0,04 y las 0,2 UA. Está proximidad bloquearía la rotación planetaria (existiría una cara eternamente iluminada y otra en la oscuridad absoluta). ¿Permitiría semejante particularidad un clima estable?, la respuesta convencional nos indica que bajo estas condiciones los gases atmosféricos se congelarían en la zona nocturna sumiendo a todo el planeta en un desierto semejante al marciano.

De acuerdo con una reciente publicación, el clima podría permanecer estable. Si la atmósfera contuviese al menos 150 milibares de dióxido de carbono el calor de la estrella sería absorbido, mediante el efecto invernadero, en la zona iluminada, y transportado a la cara oscura evitando así la congelación de la atmósfera. Una atmósfera de nitrógeno y dióxido de carbono de 1 bar de presión mantendría la zona iluminada del planeta a una temperatura media de 20ºC, mientras que la cara oscura sería solamente 40ºC más fria. El aire caliente se desplazaría a través del ecuador hacia la cara oscura, mientras fuertes vientos partirían de esta zona transportando aire frio hacia las regiones polares.

 

Eterna cara oscura de UV Ceti b.

Aun así, aunque una enana roja pueda producir un clima confortable para la vida, la luz emitida por la estrella plantea un severo problema. Las enanas rojas emiten la mayor parte de su energía en el espectro infrarojo, de forma que se produce muy poca luz en longitudes de onda que permitan la fotosíntesis, con lo cual, las plantas verdes tal y como las conocemos en la Tierra, apenas podrían sobrevivir. Pero, podría haber otras fuentes de energía en el planeta ya que, al estar tan cerca de su estrella podría sentir la fuerza de mareas debida a la fricción, generándose un interior planetario muy activo. Nuestro planeta modelo mostraría un intenso vulcanismo, muy similar a las condiciones que se dan en Islandia o en el Parque Nacional de Yelowstone (EUA). En ausencia de la fotosíntesis, organismos de este mundo podrían usar la energía geotérmica para sobrevivir, y algunos organismos también podrían prosperar en la cara oscura del planeta.

Todo ello solucionaría además otro problema inherente a las enanas rojas; el problema de las erupciones estelares. UV Ceti es la típica estrella variable que sufre incrementos del doble o incluso el triple de su luminosidad en intervalos de solamente unos minutos. La atmósfera de nuestro planeta modelo amortiguaría este considerable incremento de calor aun cuando pudiese durar meses. Además, si las formas de vida dominantes no dependen directamente del sol, no se verían seriamente afectadas.

Algún día, quizás descubramos que las enanas rojas son el hogar de muchos mundos en la galaxia poblados de las criaturas más extrañas que podamos imaginar. Y además, en un universo que se extingue inexorablemente, las enanas rojas podrían representar el último refugio para civilizaciones avanzadas.

JOSHI M. , HABERLE R. & REYNOLDS T. ,1997: Simulations of the Atmospheres of Synchronously Rotating Terrestrial Planets Orbiting M Dwarfs: Conditions for Atmospheric Collapse and the Implications for Habitability. Icarus 129, pp. 450

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